Nada es provisional, todo es definitivo.

La pintura existe desde el origen de la historia con elementos de expresión constantes como la luz, la materia pictórica o el gesto.

Estas constantes son mi base para reflexionar sobre la naturaleza humana. Trabajo cada pieza con la certeza de que será definitiva, sabiendo que del gesto llegará el error, tan humano, dignificando la imperfección y su permanencia en el tiempo.

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